Por accidente se unen dos almas opuestas intelectualmente; Antonietta, una ama de casa fatigada y humillada conoce a Gabrielle, un hombre solo y desesperado. Ella abandonada por sí misma y él marginado por su condición de homosexual. El día que toda Roma se paraliza para ver y escuchar el desfile militar en honor a Hitler surge el momento que libera sus sentimientos.
El encuentro con un hombre de libre pensamiento la despierta de la automatización en que vive debido al fascismo y por ser mujer.
Los une la ventana, la azotea, la soledad y la necesidad de afecto. La calidez del contacto físico es más fuerte que la ideología más arraigada.
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