Hay un tono moralizante en la película, entendiendo la moral como tener la conciencia de estar obligado a actuar de forma incondicionada o absoluta al cumplimiento de cierto mandato (Kant). Michel decide convertirse en carterista porque no ve otra opción. Sin embargo no dejar de cuestionar su comportamiento y hasta trata de justificar el rol social de los ladrones con el inspector.Michel tiene varios encuentros con la policía después de su primer arresto. Estos encuentros desconciertan porque tanto el policía como el carterista saben quienes son, su función y, probablemente su destino pero faltan elemento para detener a Michel y sólo es cuestión de esperar. El inspector y Michel tienen varios encuentros en los cuales llegan a parecer cómplices.
Michelson, Jeanne y Jaques se comportan con la naturalidad de Bresson , es decir, como modelos exteriormente mecanizados, interiormente libres. Más automatizada es la participación de los carteristas.
Un actor está en el cinematógrafo como en un país extranjero. No habla la lengua.
Poust dice: “Los libros bellos están escritos en una especie de lengua extranjera. Cada cual da a cada palabra el sentido que le interesa, o al menos la imagen, imagen que a menudo es un contrasentido. Pero en los libros bellos todos los contrasentidos son bellos.”Esa es la definición de estilo. […] no aparentar, no hacer o imitar al niño, al loco, a la mujer, al animal, al tartamudo o al extranjero, sino devenir todo eso para inventar nuevas fuerzas o nuevas armas.1
Se entiende la "actuación" de los personajes en Pickpocket si hemos leído algunas notas sobre el cinematógrafo de Bresson. El director no contrata actores por lo que éstos son extranjeros en el mundo del cine de inmediato, no necesitan un proceso para depurar gestos; también controla a los modelos a tal grado, que no los deja ser el personaje que interpretan porque en ellos no se refleja un personaje sino una emoción. En Michel no veo un ladrón sino una ansiedad controlada. En Jeanne veo una ternura y un amor reprimidos. En Jacques, se asoma una madurez aparente pues su comportamiento siempre fue el correcto hasta que se vio en la disyuntiva de aceptar o no una responsabilidad importante.
Asegúrate de haber agotado todo lo que se comunica por medio de la inmovilidad y el silencio.
Esto es evidente al ver el film, Bresson controla los movimientos de sus modelos para que éstos sean mínimos.
Nada más falso en una película que ese tono natural del teatro que remeda la vida y calca sentimientos estudiados.
Sus modelos on inexpresivos, hieráticos, ajenos a la actuación, al mundo del teatro y extranjeros ante el cinematógrafo.
1. cit. por G. Deleuze: Diálogos, ed. pre-textos, p.9
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